Más de tres generaciones de restauradores en la familia Ros han hecho labrarse un nombre en el barrio de Grácia. Abiertos desde 1971, la pequeña bodega Can Ros reformada en bar, puede presumir de ser un punto de encuentro entre la población local y extranjera. Sus tortillas, callos, butifarras, bocatas y otras tapas son las delicias de sus comensales. No hace más de 4 años que incorporaron un SelfCookingCenter® 61 y están encantados. Jordi, el mayor de los 5 hermanos que trabajan en el negocio, nos comenta que su forma de trabajar ha cambiado radicalmente: “hacíamos servir muchísimo la freidora y los fuegos, ahora ya no tanto. Hemos ganado en tiempo, comodidad y distribución“.



